miedos-o-fovias

Miedos o fobias: Las 7 diferencias principales entre cada uno de ellos

Cuando escuchas la palabra fobia, lo primero que piensas es que se trata de un temor a algo en particular, y aunque en esencia esto sea real, en la práctica tener miedo hacia algo o alguien y padecer de una fobia en particular tiene una gran cantidad de diferencias.

En sí, una fobia se define como un miedo generalizado y especifico, que afecta a quien la padece en distintos aspectos de su vida más allá de la situación en que se presenta. Por ello, saber diferenciar si tu problema es miedo o fobia se considera algo básico para atenderlo como se debe.

En este tema, te enseñaré justamente a lograr entender cuándo se trata de un miedo y en qué situaciones podrías estar desarrollando una fobia, todo a través de sus diferencias más grandes, aquellas que los hacen destacar como dos situaciones muy distintas a tratar.

***

Índice de contenidos📚:

***

Miedos y fobias: ¿Son o no son lo mismo?

fovia-al-miedo

Para poder aprender a diferenciarlas, antes de empezar a tratar los aspectos que las hacen distintos es importante que tengas bastante claro de qué se trata cada una.

Y es que, lamentablemente, sobre este aspecto y debido a sus orígenes, existe una enorme desinformación que ha causado que para miles de personas estas dos palabras no sean más que un sinónimo y terminen utilizándolas a la ligera en situaciones que en realidad no están del todo acertadas.

¿Qué es el miedo?🤔

Entender el miedo es bastante sencillo. En sí, un temor o miedo es una sensación de desagrado que se desarrolla por una situación, objeto o aspecto. Se le considera una emoción y entra en el grupo de los estados anímicos elementales del ser humano.

Para muchos, es señal de algo negativo y algo que se debe evitar, pero en realidad es un aspecto natural de la conducta humana que nos ayuda a mantenernos regulados y evitar situaciones en las que la vida podría correr peligro.

¿Qué es la fobia?🧐

La palabra proviene del latín “Phobia” que se traduce como miedo, siendo este el origen de la confusión. En sí, una fobia es un tipo de temor parecido a la anterior pero más focalizado, en el que además de la sensación de temor se incluyen otros síntomas. Estas no se dan al azar ni por situaciones variadas, sino que están enfocadas en un único elemento.

Entre los ejemplos de miedos o fobias que aplican para entender mejor a este grupo se puede mencionar el miedo a la oscuridad que se considera natural del ser humano y la fobia al mismo elemento la cual solo padecen algunas personas.

Las 7 diferencias entre miedos y fobias que te ayudarán a saber en qué categoría encajan tus temores

miedos-y-fovias

En el caso que estés experimentando un temor asociado a cualquier detonante, es indispensable que hagas lo necesario para comprender si se trata de una verdadera fobia que requiere atención o si, por el contrario, es un elemento más que te atemoriza.

Para hacerlo, puedes además de guiarte por los conceptos que te expliqué en el punto anterior, basarte en las diferencias más marcadas entre ambos y así hacer una comparación en los síntomas y sensaciones que experimentas. En general, dichas diferencias podrían abarcar una muy larga lista de pequeños detalles, pero, para facilitarlo y que realmente puedas entender de qué se trata, aquí solo te explicaré las 7 más importantes.

Los síntomas fisiológicos⬅

No podríamos empezar esta lista con un elemento diferente a este, ya que en sí es lo que probablemente más rápido puedas notar. Entre los síntomas fisiológicos del miedo, se pueden apreciar elementos como temblores, aceleración del ritmo cardiaco y sudoración excesiva.

Por su parte, la fobia, además de mostrar los mismos síntomas pero llevados a un nivel más extremo, también añade otros que complican aún más crisis, como los mareos, el vómito, desmayos, parálisis y ataques de pánico.

La clasificación⬅

Otra de las diferencias entre miedos y fobias es la forma en la que las clasificamos según su intensidad. Como te explicaba antes, el miedo es considerado como una de las emociones más básicas, por lo que se le clasifica dentro del grupo de los estados anímicos. Gracias a esto, todos estamos conscientes que tener momentos de miedo es algo muy normal y nada por lo que juzgar a otros.

En cambio, la fobia no es un aspecto natural del comportamiento, sino una patología seria asociada a la ansiedad, la cual es tomada como una especie de enfermedad y debe ser diagnosticada por un especialista en la salud.

Cómo se originan⬅

Una de las diferencias más marcadas que hay entre la fobia y el miedo es cómo se originan. El miedo, estado más leve entre ellos, se da debido a la idea de peligro, y aparece en situaciones que puedan llegar a ponerte en riesgo.

Las fobias, además de aparecer en los momentos que debes enfrentar al detonante, también surgen cuando no hay nada que lo represente cerca, cuando simplemente estás pensando en aquello que te desagrada, generando, de esta forma, una fuerte ansiedad. Es decir, el simple hecho de recordar lo que te causa temor o fobia, desencadena una crisis.

La irracionalidad⬅

En muchos casos, las fobias aparecen por razones que van más allá de lo extraño y rozan incluso la irracionalidad. Por ejemplo, hay fobias como la de estar sentado por mucho tiempo, la fobia a ciertos colores y números y hasta la propia y bastante irónica fobia al miedo.

Esto no pasa cuando hablamos de temores, debido a que su propia naturaleza hace que se presenten únicamente asociados a elementos más realistas, en los que verdaderamente podría existir algún riesgo, aunque sea mínimo, como por ejemplo el miedo a las alturas que te protege de caer o el miedo a los insectos que te pone en estado de alerta ante picaduras.

El nivel de reacción⬅

Algo que caracteriza a las fobias y hace que puedas reconocerlas casi al instante, es el nivel de reacción que implica enfrentarse a una. Quienes viven en este estado, se podría decir que pierden totalmente el control de sí y dan una respuesta realmente desproporcionada al detonante.

Esto se puede apreciar más fácilmente en elementos que pueden causar tanto fobias como miedos, por ejemplo, las alturas.

Quienes tienen miedo simplemente van a proceder a paralizarse y evitarán enfrentar situaciones donde deban estar en lugares altos, en cambio, los que poseen fobias podrían incluso activar su respuesta de huida que, en el peor de los casos, los lleve a correr hacia en precipicio sin siquiera analizar lo que sucede.

El impacto en otros aspectos de tu vida diaria⬅

Siguiendo la lista de grandes diferencias entre el miedo y las fobias, no podemos olvidar una de las más resaltantes y notorias, de la que incluso ya te he hablando un poco en este artículo, el impacto en tu vida más allá de los episodios de temor.

Sea que hablemos de fobias o miedos, ambos generan un impacto en tu entorno, ya que, debido a ellos, vas a querer evitar ciertas situaciones, pero, en general, el nivel de impacto global es sumamente diferente.

El miedo puede limitar pequeños aspectos, como los lugares que prefieres visitar, la forma en la que organizas tus vacaciones o cómo acomodas tu habitación al dormir. En cambio, las fobias se vuelven un elemento clave en tu vida, que influye incluso en tu nivel de socialización, tu entorno laboral o académico o tu vida privada.

Esto se debe a que, en estos casos, vas no solo a evitar momentos clave en los que sabes que lo que te causa temor tendrá una gran presencia, sino que incluso llegarás al extremo de negarte a todo aquello que en lo que pueda tener una mínima posibilidad de aparecer.

El tipo de tratamiento que requiere⬅

Como última diferencia, tenemos la forma en la que se reacciona a cada una de ellas. Empecemos por el miedo, una emoción básica humana que aparece de forma totalmente natural, por lo que lógicamente no requiere ninguna clase de intervención para controlarse.

El miedo aparece en situaciones clave y apenas sales del peligro real o imaginario desaparece casi al instante, sin generar alteraciones en tu organismo ni en la estructura y funcionamiento de tu cerebro.

En cambio, la fobia es considerada una patología o trastorno que no forma parte de la naturaleza humana, se mantiene activa, aunque no esté asociada a un peligro que tu cerebro vea como inminente (generando bastante estrés y ansiedad en el proceso) y resulta limitativa para el libre desenvolvimiento en tu entorno.

Todos estos factores determinantes hacen necesario que tengas más cuidado al respecto, al punto de que sea conveniente, o más bien necesario, atacarlo con un tratamiento efectivo.

¿Has logrado comprobar a cuál de ellas pertenece tu temor? Si es así, no te centres en ello, ¡intenta algunas técnicas de cómo superar un miedo o fobia y libérate para siempre del problema!💪