¬ŅPara qu√© sirven las emociones?

Probablemente te habr√°s preguntado en m√°s de una ocasi√≥n cu√°l es la funci√≥n de las emociones, ¬ŅVerdad?

Seguramente te habr√°s sorprendido al comprobar que en ciertas ocasiones en las que ¬ęno era para tanto¬Ľ has tenido intensas emociones (una reacci√≥n desproporcionada).

Hoy te voy a contar por qué ocurre todo ello, gracias a mostrarte cuáles son las funciones principales de las emociones.

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√ćndice de Contenidos:

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Función adaptativa

Una de las funciones de los sentimientos y emociones es que nos permiten luchar o huir r√°pidamente cuando algo amenaza nuestras vidas o la seguridad de las mismas.

Se trata de una reacci√≥n (√©sto s√≠ que es una reacci√≥n en toda regla generada por lo que conocemos como el cerebro reptiliano, el m√°s antiguo de todos nuestros ‚Äúcerebros‚ÄĚ) realmente √ļtil, aunque es cierto que en la actualidad se activa en lugares innecesarios, como por ejemplo, cuando nos disponemos a realizar una presentaci√≥n en la universidad.

Ah√≠ nadie nos va a matar, pero, a menudo, ese instinto se activa igualmente. ¬ŅTe ha pasado alguna vez? A m√≠, en concreto, me ocurr√≠a antes de los conciertos de piano.

Sirven para no poder tener una discusión civilizada

Bromas aparte, cuando realmente estamos excitados no somos capaces de tener una conversación civilizada sobre algo y llegar a un acuerdo.

¬ŅC√≥mo?

Me explico; a menudo los seres humanos reaccionamos con enfado o incluso ira cuando las opiniones son distintas entre nosotros. Ello ocurre porque nos estamos identificando con esa opinión, y no nos permite hablar de manera tranquila y razonada.

Sentimos que la opinión es parte de nosotros, y por tanto, nos da la sensación de que admitir una equivocación es como perder una parte de nosotros. Por eso es que la gente se resiste tanto.

Para evitar que te ocurra eso, debes conocer lo que yo he denominado el Reenfoque Esencial.

Función social de las emociones

A la hora de preguntarnos para qué sirven los sentimientos, podemos ver que también la función de facilitar la interacción social, generando una comunicación más allá de las palabras, que nos puede permitir predecir qué es lo que puede ocurrir. Por supuesto, el lenguaje no verbal es muy importante en este aspecto.

En la antig√ľedad, cuando los seres humanos viv√≠an todav√≠a en las cavernas, en muchas ocasiones no hab√≠a tiempo suficiente como para que un humano explicase a otro que se encontraban en una situaci√≥n de peligro, de modo que saber leer las expresiones de la otra parte r√°pidamente se volv√≠a crucial.

También era importante conocer cuándo un miembro de la tribu no estaba reaccionando de manera positiva a los actos de otro, con el fin de evitar los conflictos antes de tiempo.

Función condicionadora (aprendizaje)

Las emociones también sirven como premio a actos que hayamos llevado a cabo (y así reforzar estos comportamientos de modo que los queramos llevar a cabo otra vez). Por ejemplo, tras aprobar un examen para el que nos hemos esforzado mucho, lo normal es que se genere una emoción de satisfacción.

Función motivacional

Nos motivan para que obtengamos las cosas necesarias para la supervivencia. ¬ŅTe has fijado en la motivaci√≥n y el bienestar que surgen cuando tienes hambre y piensas que en poco rato vas a poder comer algo delicioso? Se genera una sensaci√≥n de bienestar enorme.

Pero veamos m√°s ejemplos: ¬ŅQu√© ocurre cuando estamos teniendo sexo? O incluso cuando vamos al ba√Īo a hacer nuestras necesidades‚Ķ Para que los humanos llevemos a cabo todas estas importantes tareas, la naturaleza le ha asignado emociones para motivarnos a hacerlas y tambi√©n para premiarnos una vez que son completadas.

Generación de apegos

También generan apegos, para que aquello que hemos comprado, por ejemplo, nos parezca mejor de lo que realmente es.

¬ŅC√≥mo?

Seguramente te haya ocurrido que antes de comprar algo no te parecía tan bueno como cuando ya lo habías comprado, o como cuando ya te habías visualizado con esa compra efectuada.

Los apegos no son solamente hacia las cosas, sino que los más importantes son los que se generan entre seres humanos, como por ejemplo el apego entre una madre y su hijo. Este apego es esencial para que la madre desee hacerse cargo del hijo y que así éste pueda salir adelante.

Perm√≠teme contarte un ejemplo que me llam√≥ much√≠simo la atenci√≥n al leer el divertido libro del psic√≥logo Dan Ariely ‚ÄúLas trampas del deseo‚ÄĚ. En uno de los cap√≠tulos nos hablaba justamente sobre lo que estamos tratando aqu√≠.

√Čl nos pon√≠a como ejemplo un experimento que hab√≠an realizado en el campus de Harvard, relacionado con un importante partido de baloncesto que iba a tener lugar, y al que todos ten√≠an unas tremendas ganas de acudir.

El experimento consistía en ver la diferencia que había entre los que conseguían la entrada para el partido y los que no.

Una gran cantidad de estudiantes pasaban la noche anterior haciendo cola para ver si lograban su entrada, y muchos de ellos finalmente no la consegu√≠an, ya que eran limitadas. Si pens√°semos con pura l√≥gica, dir√≠amos que el dinero por el que la gente que hab√≠a conseguido la entrada iba a estar dispuesta a venderla ser√≠a seguramente parecido al que los que no hab√≠an logrado entrada iban a estar dispuestos a pagar. Tiene sentido, ¬ŅNo?

Eso es precisamente lo que Dan y su equipo querían averiguar. Y los resultados fueron incluso sorprendentes.

Resultó que los que habían logrado la entrada no estaban dispuestos a venderla por menos de 1000$, ya que tenía un gran valor emocional, y aquella experiencia seguramente iba a ser de las más memorables en su camino como estudiante en Harvard.

Por otro lado, los que no habían logrado la entrada le quitaban valor, diciendo que al fin y al cabo era un mero partido de baloncesto, y que además con ese dinero podían ir a un bar a verlo y además comprar la bebida y la cena. Decían que por más de unos 150$ no iban a estar dispuestos a comprar la entrada.

Y la entrada era la misma. Y el partido el mismo. Pero los seres humanos y sus respectivas emociones no. Y las emociones son realmente poderosas.

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